miércoles, 11 de noviembre de 2009

Fotografiar el viento de otoño.

 Un ruido… Hace unos días, el domingo de madrugada me despertó creo que un ruido. Un instante después comencé a tener un poco de frío en la cara y en un pie que tenía por encima del nórdico. Así no me voy a dormir me dije, me levante y vi que el viento había abierto uno de los ventanales del salón. El árbol que tengo justo delante de la fachada de casa se movía, bailaba y paraba a intervalos dictados por los soplos de aire. Durante un rato me quedé enfriado observando: el ritmo del viento intervalo a intervalo, el movimiento en arabescos de las ramas, el juego asimétrico de luces y sombras que se producían… Con una sensación helada y placentera, pensé, esto tengo que fotografiarlo… y me puse a ello.


Garry Winogrand decía: "Fotografío para ver como se ve el mundo en fotografía" y después de todo, a su muerte prematura en 1984 dejó más de 300.000 imágenes sin editar, muchas de las cuales ni siquiera había revelado. En concreto y tal y como aparece en el texto de Szarkowski (publicado en Figments from the Real World, publicado junto con la exposición correspondiente por el MOMA de Nueva York): unos 2500 rollos de película expuesta sin revelar, 6500 rollos revelados sin contactos y 3000 rollos cuyas hojas de contactos no había mirado en absoluto. Esto hace un total de 12000 rollos que Garry Winogrand había expuesto pero no había visto en el momento de su muerte. Aproximadamente 432.000 fotos tomadas sin ser vistas posteriormente.

Esta mañana me he puesto a mirarlas, ya que los días anteriores no había tenido tiempo de hacerlo. Al observar las imágenes antes de su edición y después de ésta, me preguntaba sobre su sentido, sobre la necesidad de estas imágenes, y como casi siempre no tengo ninguna respuesta clara más allá de aquella leve emoción que me provocó el realizarlas, y el placer de rememorar aquella  gélida sensación. Al mirarlas vuelvo a sentir ese frío, y aunque las imágenes son estáticas, veo las oscilaciones de las ramas, las luces…y quizás..., queda la esperanza de ver o sentir en las imágenes algo que en aquel momento no pude observar.

 Así podría comenzar o terminar una obra de ficción cursi. Esto me sucede por leer La sombra y el tiempo de Lemagny. O igual es que, como la economía no está para despilfarrar, derrocho imágenes que es más sencillo, es lo que me han enseñado. A pensar poco y a producir\consumir mucho.












Carlos Alcañiz 2009.

3 comentarios:

Alejandro Alvarez dijo...

Me encanta.

Paco Elvira dijo...

Estupenda serie Carlos. Puedo oir hasta el ruido del viento.

Carlos Alcañiz dijo...

Gracias Paco, me alaga viniendo de una persona como tú.